Descripción
DENARIO TITO. ELEFANTE.
Moneda: Denario .
Ceca. Roma. 80 – 81 d. C.
Material: Zamak
Inscripciones:
Anverso: IMP TITVS CAES VESPASIAN AVG P M.
«Emperador Tito César Vespasiano Augusto, Pontífice Máximo».
Muestra el busto laureado del emperador Tito mirando hacia la derecha.
Reverso: TR P IX IMP XV COS VIII P P.
Novena Potestad Tribunicia, Decimoquinta Aclamación Imperial, Octavo Consulado y Padre de la Patria.
Muestra a un elefante africano caminando hacia la izquierda.
Esta icónica moneda fue emitida especialmente para conmemorar la gran inauguración del Coliseo (el Anfiteatro Flavio). El elefante del reverso simboliza los exóticos animales traídos desde los confines del imperio para los monumentales juegos inaugurales organizados por Tito, los cuales duraron 100 días.
TITO.
La afabilidad y nobleza de carácter del joven Tito, así como su capacidad para la organización y el mando militar, le hicieron pronto llegar a ser considerado, en palabras de los historiadores del periodo, como “delicia del género humano”. Su carera militar se desarrolló básicamente en Germania y Britania, donde participó en la conquista de la Isla al mando de una legión, antes de acompañar a su padre en la expedición punitiva contra el pueblo judío, que acabó con la toma de Jerusalén y la destrucción de su Templo en 70 D.C. .
La labor de Tito como militar fue continuada tanto como colaborador en los gobiernos de Vespasiano como en el corto tiempo en que rigió directamente el Imperio. Esta colaboración padre hijo se manifestó en el campo civil especialmente fecunda en el año 73 d.C. en el que ambos ejercieron la función de Censores, lo que les permitió una regeneración del Senado en el sentido de posibilitar que se llegara a pertenecer a él como una culminación del “Cursus Honorum” para todas las clases sociales y no solamente para la aristocracia como así había sido desde los tiempos de la República.
De esta manera, miembros distinguidos de la clase dirigente de las provincias como Hispania, la Galia o Oriente del Imperio pudieron llegar a formar parte de la clase senatorial. El único inconveniente de ello, fue que se generalizara la costumbre de un mayor control, no solo de la exclusión de senadores por su conducta impropia ( papel tradicional de los Censores), sino también de su nombramiento, lo que en manos de emperadores con menos escrúpulos como los que accedieron al trono después de Marco Aurelio, ocasionó un progresivo deterioro del papel del Senado en la conducción de los asuntos públicos, lo que perjudicó a la población de Roma, acostumbrada a ostentar en forma casi exclusiva los privilegios de la ciudadanía.
En beneficio directo de esta ciudad, Tito, durante la época de su octavo consulado, intervino personalmente en la planificación y ejecución de grandes obras públicas como fueron la construcción de las llamadas Termas de Tito (cuyo acceso facilitó en forma gratuita a todos las habitantes de Roma) y la terminación de las obras de construcción del Coliseo en 80 D.C., el gran anfiteatro de Roma con capacidad para 70.000 espectadores, cuyo aspecto aun hoy, asombra, pese al deterioro de parte de su infraestructura al ser utilizado en la época medieval como cantera de mármol para la construcción de palacios y basílicas. En conmemoración de este hecho, Tito acuñó un Sestercio, muy raro hoy en día, con la representación del Coliseo.
Los últimos años de Tito se ensombrecieron como consecuencia de dos grandes calamidades que se cernieron sobre Roma y sus alrededores cerca del final de su reinado. La primera fue la violente erupción del Vesubio, volcán cercano a la actual ciudad de Nápoles, que sepultó entre cenizas y lava a las ciudades de Pompeya y Herculano, causando un número elevadísimo de victimas entre las que se contó el historiador Plinio. Desde el punto de vista arqueológico este catástrofe no fue estéril, ya que el desarrollo de los medios de excavación ha permitido que en un proceso que ya comenzó en el siglo XVIII, se haya podido recobrar la planta y parte de los muros de sus edificaciones, lo que ha posibilitado llegar a conocer como era la estructura de una ciudad romana de cierta importancia, así como el utillaje, objetos artísticos, mosaicos y pinturas que componían el ajuar, no solo de los palacios, sino de las casas en las que desarrollaban su vida y su trabajo los habitantes de las ciudades romanas.
También fue altamente destructivo el incendio que en este tiempo asoló el centro de la ciudad de Roma que derribó un número de edificios considerablemente mas alto que el producido en la época de Nerón. Este incendio tuvo importante incidencia en las labores de acuñación de la moneda de oro y plata cuya fabricación hubo de ser trasladada desde las faldas del monte Capitolio a las del Celio, lo que se tradujo en una mayor escasez relativa de los Denarios de Tito respecto a los de Vespasiano, mayor aún que la que se da en los Sestercios. Aunque la acuñación de las monedas de latón y bronce bajo la autoridad del Senado se realizaba en otra casa de moneda diferente, las consecuencia que pudo tener esta situación en la acuñación, todavía son discutidas actualmente atribuyéndose a cecas diferentes de Roma las acuñaciones finales de Tito. Así, tradicionalmente, estas acuñaciones caracterizadas por el gran tamaño de la cabeza del emperador, se venían atribuyendo a Lyón (Lugdunum), aunque en los años cincuenta Cahm defendió la tesis de Bitinia en el Asia Menor como origen de ellas, basado en la identidad de estilo con otras monedas allí acuñadas. Mas recientemente, Caradice ha vuelto a atribuir a Roma la producción de estas monedas, especialmente los Ases, aunque considerando que probablemente fueron acuñados en una oficina situada en una ubicación diferente dentro de la ciudad.
Quizá afectado por estas calamidades, Tito muere en el 81 D.C. a la escasa edad 42 años, siendo desde entonces, como ya hemos indicado, largamente llorado por los pueblos del Imperio. A partir de ese momento, su hermano menor Domiciano que ya había sido colaborador de su padre y hermano mayor, se hizo rápidamente con los resortes del poder, inaugurando una nueva época y un tipo de acuñaciones que analizaremos en posteriores entradas.
La totalidad de los Sestercios de Tito que se reproducen en esta entrada fueron acuñados en los dos últimos años de su vida en los que ostentó el titulo de emperador, siendo todos ellos producidos en el año en que recibió su octavo consulado, identificado por los caracteres COS VIII situados al final de la leyenda del anverso. Si bien su conservación, y por tanto su precio, no son muy elevados, son algo mas altos que los 3 Sestercios de Tito, analizados en la entrada anterior.
La pieza de la figura corresponde al tipo de PAX AUGUSTI, con rama de olivo en la mano derecha de la figura de la Paz y cornucopia en la izquierda. Este reverso es idéntico a los tipos equivalentes de Vespasiano y Domiciano, correspondiendo a la identidad de elementos que presentan las acuñaciones de los Flavios, antes de las de la segunda época de Domiciano.












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