Para pagos por BIZUM contactar por WhatsApp

S. J. 18.Dupondio de Tiberio. Livia.

cabeza-logo

4,09 €

 

Reproducción de un dupondio de Tiberio con su madre Livia Drusila en el anverso y una inscripción con sus títulos en el reverso. (VER DESCRIPCIÓN).

Compartir

Loading...

Descripción

DUPONDIO DE TIBERIO. LIVIA.

Moneda: Dupondio.

Ceca. Roma  21 – 22 d. C.

Material: Zamak

Inscripciones:

Anverso: IVSTITIA.

El busto drapeado y con diadema orientado hacia la derecha de Julia Augusta (Livia Drusila), la esposa de Augusto y madre de Tiberio, personificada aquí como la diosa de la justicia.

Reverso: TI CAESAR DIVI AVG F AVG PM TR POT XXIIII.

Presenta las grandes siglas  S C (Senatus Consulto), que significa «por decreto del Senado») en el centro. Rodeando el borde se encuentra la inscripción oficial del emperador que hace referencia a los títulos de Tiberio.

 

 

 

Tiberio.

Nació el 16 de noviembre de 42 a. C, en Roma. Era el hijo de T. Claudius Nero y Livia. Se tienen pocos datos sobre su infancia y juventud que habría transcurrido en la casa de su padre. Si bien cuando Livia se convierte en la esposa de Octavio, Tiberio permanece, como su hermano Druso, en la casa de su padre pero a la muerte de este último, se une a su madre con el fundador del imperio. En el 26 a. C, Augusto cayó gravemente enfermo e instaló la amenaza de sumir de nuevo al mundo romano en el caos. Aunque los historiadores antiguos defienden la teoría de que Marco Vipsanio Agripa o Marco Claudio Marcelo podrían sucederle en el momento de su muerte, el asunto sucesorio se convirtió en el mayor problema de Augusto. Como respuesta, seleccionó a una serie de posibles herederos, entre ellos Tiberio y su hermano Druso. En el año 24 a. C, a la edad de diecisiete años, Tiberio se inició en la política bajo la dirección de Augusto siendo nombrado cuestor, antes de la edad. Se le concedió el derecho de presentarse a las elecciones de cónsul y pretor cinco años antes de la edad requerida por la ley. Los mismos derechos se concedieron a su hermano Druso.

Recorrió muy rápidamente el cursus honorum. En el 20 a.C, Augusto le encarga restablecer a Tigranes, aliado de Roma en el trono en Armenia. Gobernador de la Galia en el 15 a. C, fue cónsul dos años después. En el 12 a.C, tuvo que repudiar, por orden de Augusto, a su primera esposa Agripina, hija de Agripa, a quien amaba, para casarse con Julia, hija de Augusto y viuda de Agripa marchando poco después hacia Illyricum y Panonia, donde habían estallado disturbios muy graves. Luchó contra los rebeldes con notable energía y restauró el dominio romano en esta accidentada región. En el 9 a.C, tras la muerte de su hermano Druso, llegó a Alemania, llevó el cuerpo de su hermano a Roma y pronunció su discurso fúnebre en el Foro. Luego fue enviado por Augusto contra los alemanes; obtuvo varias victorias sobre ellos y recibió los honores del triunfo. En el año 6 a. C, Augusto lo asoció con el poder supremo, otorgándole el poder tribunicio durante cinco años. Sin embargo, no existía simpatía entre Augusto y el hijo de Livia con lo que a causa de su carácter arisco y de su desgraciado segundo matrimonio, acaba por enemistarse con Augusto y marcha a un exilio voluntario a Rodas durante siete años. Regresa a Roma, tras la muerte de Cayo y Lucio César, nietos de Augusto y es adoptado por Augusto que le confiere nuevamente el poder tribunicio, esta vez por diez años. Poco después, Tiberio fue enviado nuevamente a Alemania; logró un éxito brillante allí. Finalmente, cuando Augusto murió, fue proclamado emperador (14 d. C.).

En 20 a.C Tiberio fue enviado a Oriente bajo el mando de Agripa con el objetivo de recuperar las águilas de las legiones que los partos habían arrebatado a Marco Licinio Craso (Batalla de Carrhae, 53 a.C).

Tras la muerte de Cayo y Lucio, los herederos al trono, fue llamado por el emperador y nombrado sucesor, a condición de que adoptase a su sobrino Germánico. Tras una serie de nuevas campañas en Germania, a la muerte de Augusto fue nombrado emperador.

La muerte de Germánico, acaecida en extrañas circunstancias, la persecución de la que fueron objeto otros notorios miembros de la familia imperial y los procesos de lesa majestad abiertos contra la élite senatorial, atrajeron sobre él una gran impopularidad, agravada por su decisión de abandonar Roma y gobernar desde su lugar de retiro en Capri. La ausencia del emperador otorgó gran poder a Sejano, el prefecto del pretorio, que utilizó su posición para reprimir duramente a sus enemigos políticos e incluso asesinar a Druso, el hijo de Tiberio, para facilitar así su propio camino al trono. Descubierto por Tiberio, Sejano cayó en desgracia y fue ejecutado. Al morir, Tiberio dejó a su sucesor, Calígula, una institución imperial consolidada, con las arcas llenas y las provincias en paz.

El asesinato de Sejano y los juicios por traición dañaron la imagen y la reputación de Tiberio. Tras la caída de Sejano, la retirada de Tiberio fue completa; el Imperio siguió funcionado a través de la inercia burocrática establecida por Augusto, en vez de ser dirigido por el emperador. Tiberio se volvió completamente paranoico y pasó cada vez más tiempo aislado tras la muerte de su hijo. Tiberio no realizó disposiciones para garantizar una sucesión pacífica pues tras la muerte de su hijo quedaron como únicos candidatos para sucederle su nieto Tiberio Gemelo y el hijo de Germánico, Calígula.

Tiberio murió en Miseno el 16 de marzo de 37 a la edad de 77 años. Según Tácito la muerte del emperador fue recibida con entusiasmo entre el pueblo romano, sólo para silenciarse repentinamente cuando tuvo noticias de su recuperación y volverse a regocijar cuando Calígula y Macro le asesinaron.

Sin embargo, los escritos de Tácito son probablemente apócrifos ya que no son confirmados por ningún otro historiador antiguo. El relato de Tácito puede indicar el sentimiento predominante en el Senado hacia Tiberio en el momento de su muerte.

 

 

 

 

 

LIVIA DRUSILA.

 Nace en el año 59/58 a. C,  fue la tercera esposa del emperador Augusto y la primera emperatriz de Roma.Fue conocida más tarde como Julia Augusta.
El futuro emperador Augusto por aquel entonces llamado Cayo Julio César Octaviano y Livia se conocieron en el año 39 a.C. en circunstancias poco cómodas: el padre de ella, Marco Livio Druso Claudiano, había combatido junto a los asesinos de César en contra de Octaviano, al igual que su marido, Tiberio Claudio Nerón. Consciente de la necesidad de rehacer lazos con los antiguos enemigos, Octaviano les propuso que se divorciaran y que Livia se casara de nuevo con él. Con este trato los tres salían ganando: Claudio Nerón salvaba la vida, las propiedades y su futuro político; Octaviano aunque no tuvo hijos con ella emparentaba con la prestigiosa estirpe Claudia y estrechaba relaciones con sus rivales; y Livia se convertía en esposa de uno de los hombres más poderosos de Roma.
El matrimonio se celebró en enero del año siguiente y pronto fue patente el trato excepcional que Octaviano deparaba a su nueva esposa. Le concedió el derecho a gestionar sus propiedades y a tener su propia red clientelar, algo bastante inusual para una mujer en una sociedad tan patriarcal como la romana y que ella supo aprovechar para colocar a hombres de su confianza en el poder

Poseía un estatus inédito para una mujer de su época. En el 35 a. C. obtuvo el derecho a gestionar sus propias finanzas sin un tutor legal y se le concedieron estatuas públicas. 

Tras las misteriosas muertes de los herederos directos de Augusto (como Marcelo, Cayo y Lucio), logró que su hijo biológico de su primer matrimonio, Tiberio, se convirtiera en el segundo emperador de Roma. A través de su descendencia, Livia fue abuela de Claudio, bisabuela de Calígula y tatarabuela de Nerón.

La influencia que ejercía sobre su marido queda muy clara en el plano político, puesto que consiguió que Augusto en su testamento excluyera a sus propios herederos en favor de los hijos que Livia había concebido con su primer marido: Nerón Claudio Druso y Tiberio Claudio Nerón, al que Augusto adoptó como propio y que se convirtió en el segundo emperador de Roma. Varios autores romanos escribieron sobre la figura de Livia y el poder que ejercía: como Tácito, que en sus Anales escribe de ella que “tenía al viejo Augusto totalmente bajo su control, hasta el punto que este desterró a su único nieto sobreviviente”, Agripa Póstumo.

Aunque en la antigüedad fue retratada como una madrastra cruel y envenenadora. Sin embargo, la historiografía actual cuestiona este mito misógino, destacando su genialidad como estratega política. Tras su muerte, su nieto, el emperador Claudio, la divinizó formalmente bajo el nombre de Diva Augusta.

 

 

 

 

Al principio pareció que iba a ser así, ya que su hijo confirmó su estatus y le prodigó honores públicos. Sin embargo, con el tiempo Tiberio empezó a cansarse de la excesiva intromisión de su madre en sus decisiones, así como de su carácter: Livia no cesaba de recordarle que se había convertido en emperador gracias a que ella había convencido a Augusto para que lo adoptara, algo de lo que él incluso habría preferido prescindir, puesto que era un soldado y se sentía más cómodo entre militares que entre políticos. Posiblemente también le guardaba rencor desde que Augusto le había ordenado divorciarse de su primera mujer, a la que amaba, para obligarlo a un matrimonio político: Tiberio intuía en este gesto la mano de su madre, y posiblemente tuviera razón; tal era su resentimiento que, cuando en el año 29 d.C. la emperatriz madre de Roma murió, su hijo rechazó acudir a su lado en su lecho de muerte e incluso asistir a su funeral, delegando en el bisnieto Calígula la responsabilidad de pronunciar su elogio fúnebre.

Livia Drusila era ciertamente una persona de carácter fuerte y que ejercía una gran autoridad en la familia

Algunos historiadores romanos vieron en Livia a una mujer sin escrúpulos que utilizó su poder para deshacerse de todos aquellos que suponían un obstáculo para sus planes. Tácito, uno de sus mayores detractores, afirmó que ella estaba detrás de las muertes de los herederos naturales de Augusto (una acusación que podía permitirse gracias a la suerte de haber nacido tras la caída de la dinastía Julio-Claudia, pero que ciertamente no se habría atrevido a hacer en vida de ella). Otros, en mayor o menor grado, la acusaron de ser una conspiradora que utilizó su influencia sobre su marido y su hijo para favorecer a sus amigos y clientes, yendo en contra de las virtudes romanas que aparentaba en público.

Fueran ciertas o no las acusaciones, Livia Drusila era ciertamente una persona de carácter fuerte y que ejercía una gran autoridad en la familia: su nieto Claudio y su bisnieto Calígula vivieron durante un tiempo con ella y recordaban bien este rasgo de su personalidad; especialmente Claudio, al que su abuela trataba con mucha dureza, reprochándole su debilidad de carácter y su tartamudez. A pesar de ello fue precisamente Claudio quien, tras convertirse en emperador, le tributó los honores que Tiberio y Calígula le habían negado: la divinizó, hizo erigir una estatua en la que se la representaba como la diosa Ceres y organizó carreras de carros en su honor. Es probable que Livia no hubiera sido tan loable como pretendía en vida, pero como solía suceder en Roma, lo importante era que los romanos pensaran que lo había sido.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Valoraciones

Aún no hay reseñas

Añadir una reseña
Actualmente no estamos aceptando nuevas reseñas.
Translate »