Para pagos por BIZUM contactar por WhatsApp

.Ib.Semis de Lacipo.

cabeza-logo

3,79 €

Reproducción de un Semis de Lacipo con un anverso con la imagen un toro y en el reverso un delfín. (VER DESCRIPCIÓN)

Compartir

Loading...

Descripción

SEMIS DE LACIPO.

Época: 100 – 40 a. C;

Moneda: Semis.

Ceca. Lacipo

Material: Zamak

Inscripciones:

Anverso: Toro parado a derecha con estrella encima.

Inscripción: Anepígrafa.

Reverso: Delfín a izquierda.

Inscripción: LACIPO.

 

 

 

LACIPO.

Moneda.

El Torreón (Casares, Málaga) fue un yacimiento arqueológico conocido desde el siglo XII que se identifica con la ciudad que Plinio  nombra como Blacippo y que Mela y Ptolomeo mencionan como Lacipo. No se conoce bien la estructura de la ciudad, pero los testimonios arqueológicos encontrados, tales como los restos de murallas, construidas  con aparejo ciclópeo, de estructuras relacionadas con la gestión del agua y los fragmentos de esculturas, sugieren que fue importante.
Sus monedas han sido objeto de diversos estudios. Acuñó tres tipos de divisores de bronce (semis, con pesos medios comprendidos entre 5,02 y 5.81 g), que seguramente conforman una misma emisión, pues las variaciones se deben a la diferente orientación de los diseños y de la leyenda. El volumen de producción fue muy escaso, a juzgar por el reducido número de piezas que se conocen de cada uno de ellos, y su circulación muy local, según se deduce de la dispersión de los escasos hallazgos conocidos. La cronología es incierta, pero parece verosímil la idea de que se trata de emisiones batidas durante el siglo I a.C.
Los diseños empleados, un toro con una estrella encima, que en un tipo adopta la forma de una cruz, en anverso y un delfín en reverso se enmarcan en un contexto cultural púnico. Los diseños se han identificado como símbolos de las divinidades Tanit y Baal Hammon.

 

Historia.

Mucho antes de la llegada de las legiones romanas, el cerro estaba habitado por comunidades ibero-turdetanas y túrdulos. El propio nombre de la ciudad conserva el sufijo indígena -ipo (presente en otras ciudades de la región como Acinipo u Ostippo), cuyo significado equivale a «ciudad» o «lugar habitado». Debido a su valioso emplazamiento para vigilar las ricas vegas de los ríos Guadiaro y Genal, Cartago reorganizó la zona en el siglo III a.C. para consolidar su control militar en el sur de la península. De esta primera etapa procede la fuerte influencia fenicio-púnica que más tarde reflejarían las monedas locales.
Tras la segunda guerra púnica a finales del siglo III a.C., la ciudad pasó a manos de Roma como ager publicus (tierra pública del Estado romano) y se constituyó jurídicamente como civitas stipendiaria (obligada a pagar tributos), adscrita al Conventus Gaditanus (Cádiz).
Durante el siglo I a.C. y el siglo I d.C., Lacipo se transformó por completo siguiendo los modelos itálicos. Se construyó una imponente ciudad dispuesta en terrazas escalonadas, protegida por una sólida muralla con torres circulares de unos 8 metros de diámetro.
 Los hallazgos revelaron la existencia de un complejo foro, un templo central, aljibes subterráneos para el almacenamiento de agua y un ramal de acueducto que venía desde la Sierra Crestellina. Además, se rescataron aras epigráficas de gran valor, entre las que destacan una dedicada a la Juventud y otra a la Fortuna Augusta.
Últimos descubrimientos: En investigaciones recientes de finales de 2025 se han identificado indicios que sugieren la existencia de estructuras de espectáculos públicos como un teatro y un anfiteatro romano, lo que amplía notablemente las dimensiones estimadas del asentamiento original.
A partir del siglo III d.C., la ciudad entró en una paulatina decadencia, perdiendo su relevancia administrativa y urbana hasta quedar prácticamente despoblada entre los siglos IV y V. Sin embargo, el lugar volvió a cobrar vida temporalmente durante los siglos VI y VII d.C., cuando las comunidades de la época visigoda aprovecharon el aislamiento y los viejos muros de la urbe clásica para instalar una necrópolis o cementerio.
Aunque las ruinas eran conocidas desde el Renacimiento por eruditos locales, no fue hasta 1975 y 1976 cuando se llevaron a cabo las primeras excavaciones científicas oficiales. Gran parte de las piezas, esculturas funerarias y metales recuperados en aquellas campañas se custodian hoy en el Museo Arqueológico Provincial de Málaga. El yacimiento fue declarado oficialmente Bien de Interés Cultural (BIC) en 1985.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Valoraciones

Aún no hay reseñas

Añadir una reseña
Actualmente no estamos aceptando nuevas reseñas.
Translate »