Descripción
TEATRO EMÉRITA AUGUSTA. LLAVERO.
Época: Siglo I d. C. (16 – 15 a. C).
Localización: Emérita Augusta.
Medidas: 4,7 cm
Peso: 50 gr.
Material: Zamak
TEATRO ROMANO DE MÉRIDA.
El Teatro Romano de Mérida (Émerita Augusta) Fue construido entre los años 16 y 15 a.C. por el cónsul Marco Vipsanio Agripa.
El lugar elegido responde a razones topográficas, pues las gradas aprovechan la pendiente natural del cerro de San Albín, algo que sin duda ayudó a economizar esfuerzos y materiales constructivos. Más de la mitad de la cávea (gradas) semicircular del teatro aprovecha la pendiente del cerro, de modo que su fachada externa apenas tiene desarrollo, si bien hay que tener en cuenta que el nivel de la vía que la rodea se elevó sobre la calzada original en la etapa de Constantino I, como muestran los escalones necesarios para descender a los vomitorios de entrada.
El edificio sigue fielmente las reglas del arquitecto romano Vitruvio, dividiéndose en tres partes principales perfectamente diferenciadas
La Cavea (El Graderío): Dividido en tres sectores (imma, media y summa cavea) según el estatus social. Los senadores y magistrados se sentaban en la zona más baja, junto a la orquesta, mientras que los esclavos y mujeres ocupaban las gradas superiores. Las escaleras divisorias formaban sectores en forma de cuña llamados cunei.
La Cavea (El Graderío): El hemiciclo de la cávea está dividido en tres sectores según el estatus social. El sector preferente, la ima cavea, es el más próximo a la escena, aunque delante del mismo había otras tres filas de asientos, cubiertas de mármol y con bastante anchura, que estaban reservadas para autoridades. Estas tres filas de honor se delimitan por un pretil de mármol, tras el cual corre un estrecho pasillo, praecintio, en el que se inicia la ima cavea. La parte inferior, en la que se situaban las clases sociales más acomodadas, tiene veintitrés filas de asientos y se subdivide en cinco sectores radiales (cunei) delimitados por escaleras y, a nivel horizontal, por un corredor (praecintio) que lo separa de las graderías superiores. Con una dotación oportuna de pasillos, escalinatas y puertas, el tránsito de espectadores era cómodo y fluido. Seis vomitorios en su parte superior dan acceso a un corredor semicircular cubierto por una bóveda anular que facilita la entrada y salida por dos puertas en sendos extremos. Más arriba, la ima cavea finaliza con un murete, llamado balteus, en el que se abren otros cinco vomitorios que comunican directamente con el exterior y que además marcan el punto de arranque de pequeñas escalerillas, scalae, que enlazan el praecintio ya citado con otro que discurre delante del balteus. En la base de esta ima cavea se dispuso una capillita (sacrarium) destinada a las ceremonias del culto imperial.
Las caveas media y superior (media y summa cavea) poseen cada una cinco filas de asientos, están separadas mediante otro balteus y sustentadas por un complejo sistema de arcos y bóvedas de cañón. El acceso a los mismos se realizaba por una escalinata común en contacto con el exterior, aunque de estos vomitorios tan solo quedan sus huecos sin bóvedas, que dividen las gradas superiores en siete tramos, conocidos popularmente como Las siete sillas y que durante siglos fueron la única parte visible del conjunto teatral. En total, en el exterior trece puertas facilitaban el acceso y evacuación de los asistentes al teatro
La Orchestra: El espacio semicircular situado entre el graderío y el escenario. En el teatro griego albergaba al coro, pero en Mérida se reservaba para las sillas móviles de las máximas autoridades locales y los altares religiosos.
La orchestra es un espacio semicircular destinado al coro y pavimentado con losas rectangulares de mármoles blancos y azulados. A esta zona se accede por los parodoi, galerías en ángulo ubicadas en los laterales y que se abren bajo las gradas. Las puertas externas se cubren con arcos de medio punto, conformados por un correcto despiece de dovelas que destacan del paramento del fondo y muestran un esmerado cincelado característico de las construcciones de la ciudad en época augústea. Sobre estas dos puertas se dispusieron inscripciones alusivas a Agripa, realizadas con apliques de bronce ya desaparecidos, como queda patente en los orificios que las sujetaban. Las puertas de los parodoi que dan a la orchestra son adinteladas y también lucen inscripciones referentes a Agripa: «Marco Agripa, hijo de Lucio, cónsul por tercera vez y ejerciendo la potestad tribunicia por tercera vez».
El Frons Scenae (Frente Escénico): La obra cumbre del monumento. Mide 17,5 metros de altura y cuenta con dos cuerpos de columnas corintias de mármol azulado y vetas blancas. Entre las columnas se ubican estatuas monumentales de deidades como Ceres, Plutón y Proserpina, además de retratos imperiales togados.
Aunque lo construyó Agripa (siglo I a.C.), el impresionante frente escénico de mármol que vemos hoy fue levantado por el emperador Trajano en el siglo II d.C.
El diseño curvo de la cavea combinado con el frente escénico de mármol genera un efecto reflector. El sonido rebota en la pared del escenario y se proyecta de manera uniforme hacia las gradas, permitiendo que un susurro en la arena se escuche con total nitidez en la última fila, a más de 30 metros de distancia.
El suelo donde actuaban los actores estaba hecho de tablones de madera sobre un foso (pulpitum). Este foso vacío funcionaba como una caja de resonancia natural para amplificar las voces y los pasos de los intérpretes.
Las puertas de acceso arqueadas (vomitoria) estaban diseñadas de tal forma que los 6.000 espectadores podían evacuar el recinto por completo en menos de 10 minutos sin sufrir aglomeraciones. Las tres puertas del escenario representaban el acceso a diferentes mundos. La central (valva regia) era exclusiva para los personajes reales o divinos en las obras, mientras que las laterales (valva hospitalia) eran para los extranjeros o sirvientes.
Justo detrás del centro del escenario se encuentra un espacio porticado dedicado al culto imperial llamado Aula Sacra. Allí se halló una cabeza monumental del emperador Augusto, recordando constantemente a los ciudadanos quién financiaba la paz y los espectáculos de la colonia.
Detrás de la escena había un jardín porticado llamado postcaenium que servía para que los actores descansaran, pero también funcionaba como un espacio de socialización donde los ciudadanos paseaban bajo columnatas admirando el poder arquitectónico de Roma.
Tras la adopción del cristianismo como religión oficial, el teatro en el siglo IV a. C, cayó en desuso. El frente escénico se derrumbó y la arena se rellenó de tierra de manera natural debido a las escorrentías de las colinas colindantes
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